27 jul. 2011

El viajero

                                                       
para Javier Egea

Te acompañaban siempre los violines.
Tus poemas estaban en ti como los peces
en el fondo de un río.

Eso es lo que vi en ti:
peces en el desierto,
música amenazada.
Te vi hacer bosques y subir montañas,
te vi cavar abismos con tus manos.
No supe dónde ibas.

Te vi buscar la sombra entre la luz,
te vi buscar la muerte entre la vida,
y no pude entenderte.

Yo no sé qué has ganado, pero sé qué has perdido:
tu música,
               tus peces,
                              tus montañas azules.

No puede ser feliz quien entierra un tesoro.
No puede ser feliz
quien envenena el agua de su vida.

Benjamín Prado

Dinah Washington

12 comentarios:

Winnie0 dijo...

Nadie dice que vivir sea fácil...pero al menos intentemos que al menos nos haga felices a ratitos. Besos

Raul Rentero dijo...

qué bello poema, me ha llegado donde tiene que llegar
saludos desde el maestrazgomagico.blogspot.com, un lugar lleno de peces que esperan a ser rimados
RAUL

Raul Rentero dijo...

qué bello poema, me ha llegado donde tiene que llegar
saludos desde el maestrazgomagico.blogspot.com, un lugar lleno de peces que esperan a ser rimados
RAUL

Genín dijo...

Si muchas veces no nos entendemos nosotros mismos, ¿Como vamos a pretender entender a los demás?
Creemos entender, que no es lo mismo...
Salud

Carla dijo...

Las personas somos viajeros en el tiempo, andamos, nos paramos, no sabemos si elegimos bien el camino, unas veces, nos equivocamos, otras veces sufrimos por nuestras decisiones, y tropezamos, nos caemos, y morimos, pero siempre, al final, volvemos a resurgir.

Besos.

Ciberculturalia dijo...

Precioso poema Felipe. Música como siempre acertadísima. Besos con calor

La Isla Misteriosa dijo...

precioso, amigo Felipe

Dilaida dijo...

Muy hermoso
Bicos

Guillermo dijo...

Decía Paul Klee que la felicidad consiste en percibirse a uno mismo sin miedo.
Estoy un poco borracho ahora mismo, Felipe, pero no me sale cavar abismos con las manos. No me sale hacer de la destrucción belleza ¿no ves, no verían los poetas gigantes de tu blog, que cada verso y cada coma que intento resultan en un artificio, pedante e inútil? Lo parece, pero dudo que este poema le recrimine algo a su destinatario, si no es en realidad un ejercicio de autoreflexión. Como aquel poema de Biedma, Contra Jaime Gil de Biedma...
O ambiciono demasiado, o me autodestruyo demasiado. Si sobrevivo, tal vez tenga algo que contar. Pido disculpas, el alcohol me vuelve locuaz. Es un poema maravilloso.

Karras dijo...

Porque a veces buscando perdemos y olvidamos las cosas verdaderamente importantes. Un abrazo.

Túconmigo dijo...

Qué bonito tributo de B. Prado a nuestro querido J. Egea, al que estoy leyendo ahora.

Un fuerte abrazo, amigo Felipe.

La Zarzamora dijo...

Egea dejó esta vida y resultó difícil entenderlo.
Un bello homenaje el de Prado.
Besos, mi Felipe.